Era su aniversario. Al menos no era si no hubieran roto hace 3 semanas. Tu vista era borrosa, tus pasos temblantes. Cansadores. Una dormida y falsa sonrisa adornaba tus labios. Caes en el sofá con el vestido más corto pero más largo que encontraste. No querías nada. Pero querías fingir que estabas bien, que estabas bien sin el. Sin Tyler. No funcionó. Claro que no. Lo extrañabas. Joder claro que sí. Lo necesitabas en tu vida. Denuevo. Denuevo a tu lado. Pero.. después de todo. El ya estaba mejor sin ti? No? Recuerdas cada vez que te cuidaba y te decía que no tomarás. Y aquí estabas. Llena de alcohol en la sangre. Tomaste para olvidarlo, pero lo primero que viste fueron sus ojos.
Jadeante, agarras tu celular y vez el Tyler con el corazón que jamás quitaste en tus contactos. La última conversación fue hace 3 semanas. Antes de que todo acabará. ¿Que tenías que perder? — A la mierda. —gemiste, ebria. Y marcaste el número. Sono. Pero contestaron. Te derrististe al escuchar su voz ronca. Cansada. Pero guapísima. — Azul? Murmuró, suavemente. Tierno. Lo extrañabas. Y ahora mismo, lo necesitabas.