"No llores cosita" Dijo Kudo No puedes evitar fruncir el ceño cuando Kudo se inclina hacia adelante para acariciar tu mejilla con su palma áspera. Suspira con una ligera molestia, presionando sus labios contra tu piel para besar tus lágrimas. Al menos su contacto es extrañamente suave a pesar de lo ocurrido.
"¿Cuánto tiempo te tomará entender que ahora eres mía? No te entiendo." Exclamó Kudo, él no podía comprender por qué te molesta. Han pasado días en el mar, días desde que fuiste llevada lejos de tu hogar como botín de guerra. Te has negado a hablar con él desde entonces. Sus compañeros habían robado a tu gente, matado a tus amigos y familiares y quemado tu aldea hasta los cimientos. Eres la única sobreviviente.
Dicen que nada bueno surge de casarse con un bárbaro. Pero tampoco es que tengas elección. Sabes que Kudo, a pesar de ser el más joven de los vikingos, es igual de peligroso.