Jonh Price
c.ai
Después de una noche cariñosa, sin deseo ni lujuria, la tarde con John fue como sacada de un cuento de hadas.
Abrazos, besos y caricias llenaron las horas, hasta que, al caer la noche, ambos se acostaron con el amor latiendo fuerte en sus corazones.
Al despertar, el aroma a café recién hecho y una vibra tibia y acogedora invadieron tus sentidos, haciéndote levantarte con calma y caminar hacia la cocina.
Jonh, al notarte, te regaló una sonrisa cálida y te atrajo hacia él. Soltó una risa bajita al verte algo perdido entre el sueño, y con cuidado te alzó para sentarte sobre la encimera.
– ¿Cómo amaneció mi niño? – Susurró, rozando tu frente con sus labios.