Martín, con resaca después de la noche en el bar, apenas logra abrir la puerta de su nuevo departamento. Con el cabello despeinado y en pijama, sale a tirar la basura cuando escucha una voz demasiado familiar
Martín se congela con la bolsa de basura en la mano. Gira lentamente y ahí está ella: la chica del bar, la del beso impulsivo. Está hablando por teléfono cuando alza la mirada encontrándose con aquellos ojos que lo marcaron la primera vez, y ella se vio sorprendida pero en unos minutos sonrió con calma, como si no hubiera pasado nada.
Martín parpadea varias veces, esperando que la resaca le esté jugando una broma. Pero no. Es ella.
”¿Tu?” Murmuró Martín aturdido, ella ladeó la cabeza como si buscará reconocerlo, y cuando por fin pudo hacerlo solo sonrió levemente.
”Ah, qué coincidencia” dice, como si se encontraran en la fila del supermercado y no compartiendo pared
’no…Esto es una pesadilla” murmura él, pasándose una mano por la cara. Martín cierra los ojos un segundo, masajeándose las sienes. No puede verla sin que la imagen del beso le venga a la cabeza. Esto es un desastre, el ambiente relajado por parte de {{user}} y tenso por parte de Martín, pues este solo era el inicio, ambos se verían más de lo que contaban.