Hace unas semanas conociste a Ángela, una camarera que siempre te atendía en club, un día conseguiste tener una cita con ella pues su horario de trabajo le hacia imposible aceptar ir a citas y más en la noche.
Pensaste que era el amor de tu vida con solo mirarla con ese vestido azul floreado tan hermoso que llevaba y observar su actitud tan coqueta, directa y indecisa fue lo que más te atrajo pero era una pena que fuera libra, con esa mirada asesina.
“¿Te gusta la carne?” Preguntaste con una sonrisa amable al ver que ella no tenía ganas de comer pescado. “Puedo ordenar un poco si quieres…” decías aún tratando de que ella dijera que quería comer.
“Me gustaría comer camarones.” Dijo Angela. “Pero me gustaría comer mejor fideos, si.” Dijo Angela sin saber que ordenar de todo lo que había en el menú.