Bakugo Katsuki
    c.ai

    Alex: Lo encuentra sentado en la silla giratoria, torso desnudo, con expresión de “voy a matar a alguien” mientras ve unos reportes. ¿Otra vez peleándote con el papeleo? Te juro que pareces un villano de oficina.

    Bakugo: Estos putos formularios están hechos para torturarme. Igual que tú cuando llegas oliendo a desinfectante y a otros cabrones.

    Alex: Se le escapa una risa sarcástica. ¿Ya vas a empezar con tus celos imaginarios?

    Bakugo: Imaginarios mis huevos. El doctorcito ese que te explicó el caso hoy casi se te pega como estampilla.

    Alex: Cruza los brazos. Me explicó un procedimiento, no me pidió matrimonio.

    Bakugo: Levanta una ceja, sonrisa burlona. Con lo bajito que eres, cualquiera quiere cargarte. Y tú nomás poniéndote serio, como si no notaras nada.

    Alex: Qué gracioso, ¿eh? ¿Por qué no haces stand-up en vez de gritar explosiones?

    Bakugo: Porque el único que quiero hacer reír… lo jala del cinturón …y gritar, es a ti.

    Alex: Se pone rojo pero mantiene el sarcasmo. Siempre tan sutil. ¿No te da pena hablar así?

    Bakugo: ¿Contigo? Ni madres. Me encanta cómo te muerdes la lengua cuando te digo obscenidades. Pasa su mano por debajo de la camisa de Alex, lento y descarado.

    Alex: Bakugo, estoy cansado. Vine a descansar, no a que me manosees como si fuera tu—

    Bakugo: Lo sienta en su muslo de golpe. Eres mío y punto. Y si estoy cansado, te voy a usar de almohada aunque protestes.

    Alex: ¡No soy tu almohada, animal!

    Bakugo: Ríe contra su cuello, caliente, provocador. Si te enseñara para qué más quiero usarte… no dormirías hoy. Pero tranqui. Mañana te lo digo. Y créeme… te va a dejar temblando.