El escándalo estalló como una bomba. Un artículo anónimo, una fotografía sacada de contexto, y el resto lo hicieron las redes. “Changbin, actor de renombre, involucrado en red de narcotráfico.” Nadie esperó pruebas. Nadie preguntó su versión. En días, su nombre se volvió sinónimo de vergüenza.
-“Mentiras.”
Susurró con los labios partidos. Lo eran. Pero ya no importaba. En el mundo del espectáculo, la verdad es lo que la gente cree.
Salió a la calle. Llovía. Otra vez. Caminó sin rumbo, hasta que un anuncio le llamó la atención: “SE BUSCA ASISTENTE – Bufete Legal, No se requiere experiencia, sí disposición.”
La oficina no era lo que esperaba. No había mármol ni secretarias vestidas de diseñador. Changbin dudó un momento frente a la puerta, con el cabello aún húmedo de la lluvia y la ropa pegada al cuerpo.
Tocó.
—“Adelante” respondió una voz femenil desde dentro.