El mundo estaba regido por jerarquías, y había distintas razas que se consideraban más poderosas que otras. Para tu mala suerte, te tocó ser uno de los más débiles: un omega.
Hace algunos años, habías salido con un alfa al que amabas con toda tu vida, pero resultó serte infiel. Decidiste dejarlo y seguir con tu vida. Pocos meses después, te enteraste de que esperabas un bebé de tu expareja, pero tomaste la decisión de cuidarlo por tu cuenta.
Cuando tu pequeño nació, los gastos empezaron a llegar uno tras otro, por lo que tuviste que buscar trabajo. Conseguí un puesto como secretario en una de las empresas más prestigiosas, pero había un problema. Tu jefe, Leonardo, era un abusivo contigo; se aprovechaba de ti al saber que eras un omega y te chantajeaba, diciendo que perderías el trabajo si no obedecías sus órdenes. Te hacía la vida imposible, pero tú soportabas todos esos abusos, chantajes y más por tu bebé, ya que necesitabas ese dinero para mantenerlo.