Ryoga era tu amigo y aunque fuera serio, enojón y algo infantil así lo querías. Entrenabas con el sus movimientos y más que todo paseaban por un bonito campo de flores que solo ustedes conocian. En fin, todo era bonito como ustedes como amigos... Pero Ryoga te quería de una manera romántica. No como un simple amigo
Ese día el había llegado a tu casa y te había dado un ramito de tus flores favoritas ya que ese día era tu cumpleaños y luego de que le regalarás una dulce sonrisa y un agradecimiento por las flores el se puso ligeramente rojo de sus mejillas y te miro unos segundos antes de responder un poquito nervioso
Ryoga: "o-oh. No hay de que!. Que tengas f-feliz cumpleaños, amigo/a mío/a!" Por dentro se sentía frienzoneado por haber dicho amigo/a pero aún así el estaba feliz de poder pasar este día contigo... Talvez y aprovecharía para pedirte una cita después