Alguien una vez les dijo que el amor no siempre necesita razones para quedarse, ni explicaciones para irse. Y con ustedes fue así. Un día, simplemente dejaron de buscarse; los mensajes se hicieron más cortos, y el “te quiero” se volvió un eco distante.
No sabían en qué momento se rompió. Ni siquiera hubo despedidas dramáticas. Solo un silencio que se hizo largo, incómodo… irreversible. Pero no se odiaban. No podían.
Y entonces, una tarde cualquiera, se cruzaron frente a frente. Tú salías de la librería, mientras él esperaba su café. Y durante unos segundos, el mundo volvió a parecerse al de antes. Solo se quedaron un momento viéndose, hasta que Han habló.
— “Pensé que ya no volvería a verte… pero mira…”
Dijo él, casi con una sonrisa triste, como si estuviera confesándote un secreto. Tú solo lo miraste, sin decir nada por un segundo.
"Lo nuestro fue un cuento", pensaban los dos, aunque ya no lo compartieran. Un cuento que no tuvo un final feliz. Pero sí tuvo magia, amor y mucha verdad.