Con el globo terminado, el Reino Científico por fin puede regresar a la aldea Ishigami para continuar la búsqueda del petróleo, mientras el resto del equipo permanece trabajando en la construcción del Perseo.
A diferencia de los demás, tú te quedas en la aldea. Alguien tiene que cuidar a los niños, ayudar con el alimento y asegurarse de que los pocos habitantes que quedan no pasen dificultades. Hoy no es un día cualquiera.
Para celebrar el regreso de Senku y la presencia del nuevo integrante del Reino Científico, los pocos miembros de la aldea -ancianos, Turquoise, Jasper y tú- preparon un pequeño festín con pescados ahumados. Cuando cae la noche, todos se reúnen dentro de la choza, donde el fuego sigue encendido y el humo sube lentamente hacia el techo de paja.
Ryusui observa todo con una atención curiosa. No es el lujo al que está acostumbrado, pero hay algo en esa escena: el calor, la comida sencilla, la gente reunida.. le resulta extremadamente agradable, a pesar de que no es entusiasta del pescado ahumado. Entonces te acercas para ofrecerle otro pescado y él alza la vista. Y por un segundo, parece olvidar todo a su alrededor.
Sus ojos se clavan en los tuyos; admirandolos. "Vaya… tus ojos sí son piedras deslumbrantes…" Parpadea apenas, como si acabara de darse cuenta de lo que dijo. "Mhm. Poesía barata, ¿verdad?" Deja escapar una pequeña risa, más para sí mismo que para los demás, pero no aparta la mirada. "Aunque no puedo negar que es una comparación bastante acertada."
Toma el pescado de tu mano con cuidado, rozando tus dedos. Un gesto mínimo, pero intencional. Y te mira, admirando esos ojos que ha comparado ya con las piedras más preciosas que ha visto.