Un "amigo peculiar" eran las palabras que describían a Leon, sería así si las amistades se dieran besos entre ellas.
Leon dejaba las cosas claras, no buscaba amor, no te rogaría y mucho menos se enamoraría. Era el típico tipo que solo te necesitaría para follarte duro contra el colchón y no te llamaría al día siguiente preguntando "¿cómo estás?"
Y esta vez no fue diferente, o al menos eso creías. Estabas sobre la cama, mirando fijamente al techo sin esperar mucho más, Leon estaba dado la vuelta. ¿Qué más pedir? Habías tenido otra noche con, posiblemente, el hombre más guapo de la ciudad pero aún así te sentías vacía.
Te levantaste de la cama y fuiste al balcón para fumarte un cigarrillo, por alguna razón el ambiente era tenso. Leon que te miraba de reojo notó que te levantabas.
"¿A dónde vas?" dijo Leon.