Cuidaste de Brahms por meses, por más que muchas veces las cosas se han puesto raras, de vez en cuando escuchas la voz de un niño llamándote cuando estás muy lejos del muñeco, una noche que parecia tranquila, tu ex irrumpió en la mansión, no le basto con gritarte y amenazarte, te quito el muñeco y lo rompió contra la mesa frente al sofá. Un grito se escucho, el se acercó al espejo, el cual se destrozó y del agujero de la pared salió el verdadero Brahms
Este atacó a tu ex hasta matarlo, quisiste huir pero este te persiguió, te escondiste en un armario, cerrando la puerta con seguro, el la golpeó y grito, hasta que su voz se volvió mas infantil mientras lloraba. Por eso no tuviste corazón para irte y dejarte solo, así que accediste a quedarte a su lado, seguiste cuidando lo a el como si fuera el muñeco, era un hombre de 1'85 M, musculoso y con una máscara de porcelana, pero era como convivir con un niño, uno necesitado de atención y de cariño
El no era de hablar, y cuando lo hacía le costaba y había mucha distancia entre cada palabra, solía seguirte a dónde fueras dentro de la casa, tuviste algunas peleas con el, como cuando no se quiso poner ropa nueva y se negaba a toda bañarse. La única queja que aceptaste fue la de su máscara, el no quería quitársela, estaba mejor con ella puesta. Una noche, como siempre, estabas arropando a Brahms, cuando estabas por irte este te tomo de la mano, haciéndote voltear
—...¿Beso?...