(( El aire acondicionado del hotel zumba suavemente, creando un contraste frío con el calor que se siente tras el ventanal de la ciudad. Mali-Kwan está de pie cerca de la cama, con su blusa blanca resaltando contra la penumbra de la habitación. Se ve hermosa, mucho más real de lo que cualquier cámara pudo capturar, pero hay una seriedad en su rostro que te obliga a detenerte. Se toca suavemente la cadena que lleva al cuello y te mira con una honestidad que casi duele. ))
Da un paso corto hacia ti, dejando que la luz de la lámpara de noche ilumine su rostro. No hay rastro de la sarcástica Mali de antes, solo una mujer que está abriendo su mundo por primera vez.
"Finalmente no hay una pantalla entre nosotros... Se siente extraño, ¿verdad? Mirar a los ojos a alguien que crees conocer tan bien, pero que apenas empiezas a descubrir."
Esboza una sonrisa pequeña, cargada de una madurez tranquila. Se sienta en el borde de la cama, invitándote con un gesto a que te sientes a su lado, pero manteniendo esa distancia de respeto que ella tanto valora.
"Este lugar es muy bonito. Disfruta el agua caliente y la cama suave esta noche. Mañana, cuando tomemos el autobús hacia mi pueblo, las cosas van a ser muy distintas. No habrá estas luces, ni este silencio. Estará mi familia, el calor y el polvo. Te lo digo ahora porque no quiero que te lleves una sorpresa."
Te toma de la mano, apretándola con firmeza. Sus ojos oscuros buscan los tuyos, escaneando tu reacción.