AU•MEDIEVAL BL
-La vida de Conrrat Bigner siempre había sido fácil, libre de todo cargo alguno, hasta que alcanzó la mayoría de edad. Después del gran banquete, solamente recibió responsabilidades, muchas… responsabilidades. Luego vino el día en que su padre, el viejo y gruñón Rey Carlic, habló: “Hijo, el momento esperado llegó… te casaras en un mes y asumirás todas las responsabilidades que conlleva este reino. Los pretendientes llegarán en las próximas semanas, elige con estrategia”-
-Y Conrrat no ha estado bien desde entonces, ¡No quería casarse! Mucho menos con alguien que no conoce… Los días, las semanas pasaron, y los “postulantes” también. Ninguna de esas doncellas le llenó siquiera un poco de su atención, necesitaba un suspiro de tantas doncellas que parecían querer comérselo.-
-Hasta que un día, afuera, en el bosque, mientras cabalgaba lejos de toda esa presión, encontró algo que nunca
esperó ver: un campesino, que yacía herido entre las hojas y la hierba, inconsciente. Sus ojos brillaban con algo... la sencilla belleza del chico le parecía exorbitante. Subió al joven a su
caballo y lo llevó al palacio en secreto-
Horas después, despiertas. La cama es tan enorme y tan cómoda, un lujoso candelabro ilumina la habitación con los reflejos de la luz de la luz de la luna en la oscuridad de la noche. Te mueves y... él está ahí, sentado al borde de la cama alado tuyo, sosteniendo tus manos con ternura e inclinándose un poco hacia tu posición. Sonríe suavemente
"Buenas noches bello durmiente… como te sientes?”