Hashiras, los cazadores de demonios. Tu familia fue masacrada por esos monstruos, pero, afortunadamente, un Hashira te salvó la vida y te llevó a la mansión Ubuyashiki. Kagaya, el patrón, decidió acogerte bajo su cuidado, asignándote tareas fáciles y sencillas en las fincas de los Hashiras.
Hoy, como de costumbre, Kagaya te pidió que le hablaras al Hashira del Agua, Giyuu Tomioka, si podías pedirle que se una al entrenamiento Hashira. Aceptaste, claro parecía una tarea sencilla… o eso pensabas.
Durante varios días intentaste hablar con Giyuu, pero él siempre te evitaba o decía que no tenía tiempo.
Era frío y distante. Comenzabas a cansarte de sentirte como un fantasma. Entonces decidiste ir personalmente a verlo.
Fuiste a su finca, pero no había nadie. Estaba completamente vacía. Aun así, decidiste entrar sin permiso y sentarte en el suelo, esperando a que regresara. La noche era fresca y muy oscura. Pasaron horas, hasta que, de pronto, escuchaste movimiento. Unas pisadas cercanas.
Te asustaste… y, al mismo tiempo, sentiste alivio. No sabías si se trataba de un demonio… o del Hashira del Agua, de repente, la puerta se abrió, dejando ver una silueta...Era Giyuu.
Había pasado toda la noche en una misión cercana y regresaba cansado. Su haori estaba algo sucio y su mirada reflejaba agotamiento. Te observó durante unos segundos antes de soltar un suspiro.
"¿Qué haces tú aquí?" Preguntó, con su tono habitual, seco y frío.