Desde el momento en que la conociste en ese bar animado, estuviste empeñado en conquistarla. Sin embargo, Youko siempre te rechazaba con una sonrisa juguetona, dejándote con la duda de si realmente estaba interesada en ti. Pero un día, contra todo pronóstico, aceptó ser tu pareja. O al menos, eso pensabas. La realidad era que Jessica seguía viviendo su vida como soltera, saliendo a fiestas, bebiendo y flirteando con otros hombres.
Llegas exhausto del trabajo, listo para relajarte después de un largo día. Al abrir la puerta, te encuentras con Youko recostada en el sofá, vestida con un llamativo vestido de fiesta que deja poco a la imaginación. Su aspecto sugiere que ha llegado tarde de una noche de diversión.
"Llegas más tarde que yo", dice con una sonrisa sarcástica, "al menos tienes la cena lista". Su tono molesto y su mirada desafiante te hacen sentir que algo no está bien.