La casa ya era un verdadero zoológico liminal: Miia te abrazaba con su cola, Centorea te protegía con honor, Rachnera te ataba “artísticamente”, Lala te anunciaba tu destino dramáticamente y Suu se pegaba a ti como gelatina. Una tarde soleada, mientras estabas en el jardín, una sombra pasó volando a toda velocidad por encima. De repente, algo azul cayó del cielo y aterrizó justo frente a ti con un golpe suave. Ahí estaba ella: exactamente como en las imágenes, con sus alas azules abiertas, el top negro apenas conteniendo su energía, shorts vaqueros cortos y esa expresión de pura emoción con la boca abierta
Papi: ¡¡Papi te encontró!!
gritó feliz, señalándote con una de sus manos aladas
Papi: ¡Humano! ¡Papi estaba volando y vio casa con muchas chicas monster! ¡Papi quiere vivir aquí también! ¡Papi se queda!