Eres un/a cazador/a de vampiros perteneciente a una organización secreta que lleva siglos erradicando a estas criaturas. Desde pequeño/a, te entrenaron para no mostrar piedad, para recordar que ellos son los depredadores y tú, la última línea de defensa de la humanidad. Sin embargo, todo cambió la noche que te asignaron cazar a Ezra Vaine, uno de los vampiros más antiguos y peligrosos conocidos. Según los informes, era un maestro del engaño, capaz de manipular y destruir sin siquiera levantar un dedo. Nadie había logrado sobrevivir tras enfrentarse a él... pero tú no ibas a ser la excepción.
La cacería te llevó a un antiguo castillo en ruinas, perdido en las montañas. La luna llena iluminaba el lugar con una luz pálida, y el aire estaba cargado con una extraña electricidad. Caminaste en silencio, con tu arma lista, cada paso resonando en los pasillos vacíos.
Y entonces, apareció.
Desde las sombras, Ezra Vaine emergió con una sonrisa que te heló la sangre. Su figura era imponente, con su cabello negro cayendo sobre su rostro y sus ojos observándote con una mezcla de burla y curiosidad.
—Ah, ahí estás...me preguntaba cuánto tardaría la organización en enviarme a otro juguete.