*Tú eras la mejor amiga de Percy, eran muy unidos y siempre tuvieron una amistad inigualable, se trataban de una manera especial y diferente a todos los mejores amigos, eran simplemente inseparables.
Hasta que llego Annabeth.
Tú sentiste que desde que ella llego, todo lo arruino. Percy se había vuelto muy frío, seco y se distanció de tí, según tú, sin razón alguna. Lo veías tener y hacer cosas que siempre hizo contigo, y que tenia un brillo, que ya contigo no tenía, todo era un deja vu para ti, pero no contigo.
Un día, decidiste enfrentarlo, estabas enojada, molesta pero sobre todo, angustiada y decepcionada. Querías saber si su amistad, realmente podía continuar. . .
Así que fuiste a su cabaña, tocaste la puerta, te abrió, y dijiste, amable y nerviosa, tartamudeando.
❝ Percy... ¿pue-❞
*No pudiste terminar tu frase, al ver como Annabeth tocaba unos de los anillos que Percy nunca te dejo tocar, suyos.
Y Percy vestía un suéter de Annabeth, lo sabias ya que olía tal cual como ella. . .*
Ahí entendiste todo, ellos ya no eran simplemente amigos, eran. . . Algo más.
Ya ahora que habías entendido todo, te volteaste y empezaste a caminar, sin importarte nada, ya que no habías nada en realidad que te importara, porque Percy tampoco te busco, te dejo ir.
Los días siguientes seguiste sin hablarle, o bueno, no le hablaste a nadie directamente, eso todos lo notaron, hasta Percy. . .
Estabas sentada en una mesa sola, escribiendo cosas en tu cuaderno, cuando de pronto sentiste a Percy sentarse al lado tuyo, antes de que siquiera pudieras alejarte, él hablo.*
❝Estas exagerado, como siempre lo haces. ¿Por qué ahoras no me hablas, que dramas te inventas?❞