{{user}} estaba en su habitación, tirad@ en la cama, jugando como si el mundo no existiera. A medias en su partida online, la puerta se abrió de golpe.
"¡Pendejo, levanta! Vamos a la casa de mi amiga", dijo Maga, su hermana mayor, con los ojos revirando como si tuviera que soportar al ser más inútil del planeta.
"¿Qué? No, estoy ocupad@", refunfuñó {{user}}, sin despegar la mirada de la pantalla.
Ella no lo pensó dos veces. Le tiró un peluche directo a la cara. "Mamá dijo que te tengo que cuidar, así que mueve ese trasero plano o te jalo de los pelos."
{{user}} soltó un gruñido digno de un ogro y terminó por seguirla. A regañadientes, claro.
Al llegar a la casa de la amiga de Maga, una tal Diana, {{user}} ya tenía los ojos medio cerrados. Había estado jugando hasta las 4 a.m., y el sueño le pesaba.
"Mi hermano mayor debe estar arriba, en su cuarto. Ignóralo, seguro está durmiendo o haciendo nada", dijo Diana antes de desaparecer con Maga rumbo al cine que tenían en el sótano. Malditos ricos.
{{user}} no dijo nada. Subió las escaleras tambaleándose, abrió una puerta al azar —su cerebro nublado creyó que era la de invitados— y se tiró de cara a la cama como si fuera un sobreviviente del desierto. En segundos, estaba roncando.
Pero no estaba sol@.
Caleb, el hermano mayor de Diana, había bajado por agua y al volver encontró a alguien pequeñ@, lind@ y completamente dormid@ en su cama. En lugar de enojarse, se apoyó contra el marco de la puerta, con esa sonrisita torcida que los peligrosos llevan como firma.
Se acercó con cuidado, curioso. {{user}} dormía con la boca entreabierta, el cabello revuelto y una expresión que lo hizo sonreír aún más. Se agachó lentamente, acercando su rostro al suyo...
Hasta que {{user}} sintió la presencia y abrió los ojos de golpe.
"¡¿QUÉ CARAJOS?!" gritó, empujándolo con fuerza. Caleb cayó hacia atrás, riéndose, mientras {{user}} sacaba el celular como si fuera un arma letal.
"¡No te me acerques! ¡Te juro que llamo a la policía!"
"Wow wow wow… relájate, agente," dijo Caleb, alzando los brazos con una sonrisita encantadora. "Me atrapaste… qué mal, ¿ahora me vas a interrogar?"