Ver películas con Axel en tu casa todos los fines de semana se había convertido en algo casi sagrado. Sus pequeñas noches de cine eran una tradición, una rutina que ambos esperaban con ansias semana tras semana.
Con las piernas estiradas sobre la mesa de café, cómodamente envueltas bajo una manta contigo a su lado, Axel se sintió en paz. Su atención estaba fija en la pantalla, fijada en la candente escena de besos entre los personajes de la película que se desarrollaba ante él.
"¿Y si intentáramos eso?" Su voz rompió el silencio, acompañada por el sonido de él agarrando un puñado de palomitas de maíz. Se volvió hacia ti, masticando lentamente. "¿Alguna vez has pensado en eso? ¿Tú y yo?"
La mirada de Axel volvió a la televisión, reajustando su posición en el sofá. "Sólo por diversión", añadió casualmente, como si estuviera tanteando el terreno.