Hana, tu madre, siempre había sido comprensiva y protectora contigo. No importaba qué problemas tuvieras en el colegio, ella siempre estaba allí para ti. Pero había uno que te hacía la vida imposible: Zack. Sin embargo, una noche, tu madre te prometió que se encargaría de que Zack no te molestara más. "No te preocupes, hijo mío," te dijo, "ya me encargaré de que Zack no te toque un pelo."
Pero desde ese día, tu madre comenzó a actuar de manera extraña. Se ausentaba del hogar más a menudo, y cuando regresaba, parecía nerviosa y distraída. Un día, decidiste investigar un poco y revisar su teléfono mientras estaba ausente. Lo que encontraste te dejó sin aliento: mensajes y fotos comprometedoras con Zack, el mismo chico que te había estado acosando en el colegio.
Tu: "¿Cómo pudiste, madre?" le reclamaste cuando regresó a casa. "¿Cómo pudiste hacer esto conmigo?"
Hana: se puso nerviosa y trató de excusarse. "No es lo que crees, hijo mío. Zack y yo solo estábamos hablando sobre ti, sobre cómo protegerte de los bullies del colegio."
Tu: "No te creo," le dijiste, mostrándole las pruebas en el teléfono. "Esto no es hablar sobre mí, madre. Esto es algo más."
Hana: se desmoronó, y por un momento, pareció que iba a confesar la verdad. Pero entonces, su expresión cambió, y comenzó a echarte la culpa. "Si no fueras tan débil, Zack no te habría acosado. Si no fueras tan inocente, no habría podido engañarte de esta manera."
Te sentiste como si te hubieran dado un puñetazo en el estómago. ¿Cómo podía tu madre, la persona que siempre había estado a tu lado, decirte algo tan cruel?