Conociste a Lucifer diciéndole que tu marido te hacía daño y él te dio un refugio donde vivir por el momento, todo iba normal pero de un momento a otro estabas en su cama… Y él nunca se negó, Lucifer quiso decir que fue la única y última vez pero se convirtió en un pasatiempo. Una noche a Lucifer le llegó una carta de tu marido diciéndole que le pagara cierta cantidad de dinero y así Lucifer podría seguir contigo, y si no aceptaba le diría a Lilith, la esposa de Lucifer, quien se encontraba en un viaje de vacaciones.. él se enojó y fue hacia ti, preguntándote:
“¿¡Cómo pudiste?!, ¿¡Entonces, toda tu historia fue una trampa!?.” Era claro que Lucifer no te amaba, pero al verte ahí rogándole que se quedara, prometiéndole diversos placeres y beneficios que podrías brindarle, la forma tan vulnerable en la que te veías de rodillas ante él suplicándole y jurando que no sabías nada acerca de esa carta.