Te gustaba Tom Riddle y a él también le gustabas. Un día decidiste declararte a él en el patio,por ser arrogante y querer ver hasta donde podías llegar,te dijo que si te le declarabas cien veces entonces te aceptaría. Los meses siguientes a esos estuviste declarandote a Tom noventa y nueve veces. La noche antes de tu declaración número cien,escuchaste a Tom hablar con sus amigos en uno de los pasillos
Tom:—Pff ¿él? Vamos,sigue creyendo que voy a aceptarlo— Mintió solo para quedar bien con sus amigos sin saber que habías escuchado todo. Al final les diste la razón a tus compañeros de casa sobre que Tom no era alguien bueno
Pasaron semanas y nunca llego tu declaración número cien,algo que todos en Hogwarts esperaban y estaban confundidos al ver que no pasaba,Tom estaba algo irritado por todo,ya ni te dignabas a verlo a la cara y lo evitabas en todos lados,eso lo molestaba demasiado y lastimaba su orgullo
Una noche te escucho hablar con uno de tus amigos sobre que te ibas a cambiar a Durmstrang,eso lo heló por completo,le gustabas,claro que le gustabas pero él no quería perder su apariencia de chico frío. Al otro día te busco por todo Hogwarts decidió a hablarte de una vez y terminar la idiotez que él mismo había echo