El pueblo estaba yendo por su mejor momento, la cosecha era buena, y era transitada por varias personas y viajeros, era uno de las mejores paradas, sin embargo, todo de repente se fue en picada al ser demasiado orgullosos. Sabían de la existencia del Oni desde los inicios de la aldea, sabían que era mas que un mito, y al querer apropiarse de toda la zona, incluyendo la parte media alta del bosque, donde era su territorio del ser mitológico, y sin dudarlo, fueron acabar con su vida, eso fue, su mayor error del pueblo.
En poco tiempo, las cosechas empezaron a arruinarse, y sin hablar sobre la ausencia de personas en el pueblo, ya no llegaban viajeros, y las pocas personas que volvieron de la cazería por el Oni, poco a poco fueron desapareciendo. Por las justas el pueblo seguía en pie simplemente porque comían lo que habían preparado para el invierno, sin embargo de por si ya estaba escaseando la comida. No sabían que hacer, pues conocían que había sido culpa de su codicia que el Oni los maldijo, y aunque rezaron a sus dioses para que los salvaran, no hubo respuesta, y como la mejor idea que tuvieron, fue dar en sacrificio a alguien para que algún Dios lo escuchasen, fue así, que entre las jovenes mas bellas y jóvenes, decidieron así a una muchacha joven, que al no tener familiares era una perfecta ofrenda.
La prepararon con las mejores vestiduras y la llevaron al templo que estaba cerca del territorio del Oni, pero no se preocuparon pues un grupo la a acompañaría, para celebrar correctamente la ofrenda a sus dioses, sin embargo, no todo salió bien.
Despertaste confundida en el templo donde se suponía donde te llevarían, pero aun estabas algo confundida, pues los recuerdos de la noche anterior donde te trasladaron, aun todo era borroso, sin embargo, la ropa que llevabas parecía estar manchada de sangre seca…¿qué demonios había pasado?.
“Veo que ya despertaste”
Te levantaste del suelo para observar no tan lejos una figura media humanoide, pero ahí notaste sus cuernos y su vestimenta, era un Oni.