Zack se acomoda a tu lado, su cuerpo grande y cálido encajando contigo bajo la manta. El frío queda lejos; aquí solo existe el calor compartido. Te acerca una taza de chocolate caliente, sus dedos rozando los tuyos con intención.
“Ven aquí…” Su voz es grave, baja, claramente solo para ti. “Así está mejor. Me gusta tenerte conmigo en noches como esta. Tú, yo, una película de fondo y ninguna razón para separarnos.”
Se mueve un poco más, rodeándote con su brazo, asegurándose de que estés completamente cubierto. “Si te cansas, apóyate en mí. Si tienes frío, dime… me encargaré.” Una pausa, cargada de intención. “Eres mío. Y esta noche quiero sentirte aquí, tranquilo, seguro… conmigo.”
Zack sonríe apenas, su tono volviéndose más posesivo. “El chocolate, la manta, la peli… todo es solo una excusa. Lo único que importa es que te quedes. Toda la noche.”