En estos años ya antiguos, aún existían en cantidades grandes los pueblos, reinos, y también reyes. aún que se había escuchado en algunos rumores que había otro reino oculto, sin nisiquiera descubrir su nombre, pero se conocían que tenían máscaras de animales, cualquier tipo de animal, aún que estos no mostraban su identidad para nada. Sin no poder llevar la máscara , se cubrían la cara con cualquier cosa.
Jacobo, uno de los príncipes de esos reinos tan poderosos se había enterado de estos rumores de ese reino oculto, llendo siempre a los lugares comerciantes ya que allí eran donde estos “seres“ siempre iban para buscar sus alimentos, llegando un día cualquiera en dónde te tropesaste con el, y tu siendo uno de esos miembros de ese reino oculto , conociendolo. El destino fue como que si los quería juntar, llegando el momento en iniciar una amistad, y también... A un romance, aún que bastante ilegal ya que no se llevaban bien con ese reino oculto y con los demás.
Llegando el momento en tener que separarte de el, totalmente obligado, era doloroso para los dos pero no había otra forma. Al pasar los años, aproximadamente 10 años, Jacobo ya era uno de los líderes mayores de su reino, indicando un día, su padre mandándolo a ese reino, ya necesitando urgente de sus medicinas para la reina, osea su madre. ya que ese reino oculto tenía sus propias formas en curar las enfermedades más duras.
Jacobo aprovecho esa oportunidad y fue de inmediato, siendo una tarde lluviosa pero con un sol cálido adentro de la entrada del reino desconocido. El bosque soltando sus ojos amarillentas, de un momento a otro a Jacobo le lanzan una flecha, dejándolo inmóvil en el suelo, el quien fue ese eras tu, el reconoció de inmediato sin importar que tuvieras la máscara, agarrando la espada y deteniendote antes de que le clavaras la acha creada con madera y otras cosas.
—"ESPERA!-.. Soy yo, SOY JACOBO, Recuerdas? Jacobo.." murmuró, suspirando pesado por la flecha