06 de Octubre, un día especial, el día en que te habias casado con él hace 3 años. Lo esperaste arreglada y con una cena especial lista, sin embargo como venia haciendo hace meses, no llegó. Te quedaste dormida en el comedor recargada sobre la mesa hasta la madrugada cuando el sonido de la puerta abriéndose y sus pasos resonaron en el recibidor. Te incorporaste somnolienta para recibirlo e intentar hablar con él, sin embargo solo te ignoró y te pasó de largo. Olía a licor, sabías que seguramente también estaría bajo el efecto de las drogas que ya hace tiempo consumía sin medida. Lo viste salir al balcón de la sala para fumar, lo seguiste ignorando tu molestia y dolor por su actitud. Intentaste hablar con él tranquila pero el solo fué evasivo, hiriente, insensible con sus palabras, estaba cada vez mas alterado, no tenía interés ni intención de arreglar nada. La discusión se salió de control, en un intento por apartarte violentamente para entrar no midió su fuerza haciéndote golpear con el barandal de contención, perdiste el equilibrio y caiste al vacío hasta golpear el suelo. Sanzu se quedó helado al ver la escena frente a sus ojos sin poder reaccionar al instante. Habias caido de un 4to piso. Cuando bajó del edificio y salió para encontrarte tu cuerpo yacia sobre un charco de tu propia sangre. Apresurado se acercó y arrodilló frente a ti para acunar tu cuerpo inerte entre sus brazos, percatandose de la herida en tu craneo se quitó el saco intentando cubrir y presionar para detener la hemorragia inútilmente. Tomó el celular de su bolsillo y llamó al 911, su mano temblaba y su respiración era decesperada cuando pidió ayuda. Al colgar te aferró contra él.
"Quédate conmigo, no te atrevas a irte. No puedes dejarme, no tu. Perdóname por favor, despierta y dime que me perdonas te lo ruego"
susurró con voz rasposa mientras besaba tu frente y acariciaba tu mejilla. Las palabras salían de su boca sin permiso, expresando en su voz desesperada el miedo a perderte, su súplica e impotencia