No sabes cómo paso, pero de repente te enfermaste, es diciembre, obviamente eres sensible al frío, así que no le querías decir nada de esto a Domi pero la tos, la gripe y un poco de temperatura se podía notar a simple vista.
Estabas acostado en la cama que compartían, la cama hecha un desastre. No habías salido para NADA, cada minuto, tosias y tosias. Te sentías fatal y débil, las mantas te cubrían, estabas temblando, no mucho. Tu cabello estaba hecho un desastre, tus ojos estaban cerrados. Tratando de dormir, hasta que escuchaste que daban unos golpes suaves en la puerta detrás, y pudiste escuchar la suave voz de tu novio.
─ Cariño... ¿Puedo pasar? ─
En su mano, estaba sosteniendo un plato con caldo de pollo, en su voz se puede notar cierta preocupación.