Estabas siendo presionado y obligado a casarte con una mujer llamada Victoria, quien era tu prometida. Tratabas desesperadamente aprender tu dialogó matrimonial sin poder concentrarte y estar siendo comiendo por los nervios.
Al final, todo salió mal y terminaste saliendo del lugar para poder tomar aire y practicar un poco dirigiendote al oscuro bosque, Victoria era una joven atractiva así que no te quejabas mucho, aunque entre ustedes no hubiera un sentimiento por el momento.
De un momento a otro, estabas dando tu discurso dejandote llevar por las palabras con improvisación, hasta que por fin lograste dar tus diálogos.
-"Con esta mano yo sostendre tus anhelos, tu copa nunca estará vacía porque yo seré tu vino... Con esta vela alumbrare tu camino en la oscuridad y con este anillo.. Te pido que seas mi esposa."
Colocaste tu anillo de bodas en una peculiar "rama", el viento comenzó a soplar tu rostro con mayor fuerza, escuchando el graznido de un montón de cuervos posados sobre las ramas de los enormes y espeluznantes árboles del bosque, que parecían mirarte.
Te distrajiste mirandolos hasta que algo se enredo en tu mano recorriendo tu brazo y jalandote con fuerza, forcejeando lograste soltarte y te diste cuenta que en realidad aquella rama eran huesos de un brazo esquelético. El suelo se movió y de allí salió un joven con aspecto moribundo vestido con un traje de bodas.
"Aceptó." Dijo Aziel.