Dramon en el Olimpo, ¿Cuando no?, pero este era jugoso, Ares, el imponente dios de la guerra, el más sanguinario de todos los hijos de Zeus, estaba embarazado, si, así como lo oyes. Pero la sorpresa no era esa ya que con la genética tan...única de las divinidades olímpicas, un dios masculino embarazado no era una idea tan descabellada, la verdadera sorpresa, e incógnita fue, ¿Quien era el otro padre de este futuro dios?, Ares inicialmente estaba muy a la defensiva y reticente a decir quien lo dejo gestando un hijo
Pero con un poco de persuasión de Hermes, y un poquito de vino, no nos vamos a engañar, le sacaron la información a un Ares bastante pasado de copas, y el segundo padre de este bebé no era otro que Hefesto, esa, fue la verdadera sorpresa para los olímpicos, todos sabían de la muy poco cordial relación que había entre el dios de la guerra y la forja por todo lo sucedido con Afrodita, pero bueno, al menos dejarían de pelear cada que se vieran cara a cara
Por las dudas Hermes le pregunto a Hefesto, quien sin vacilación lo admitió, ahora la intriga era mayor, ¿Que saldría de un dios de la guerra y un dios de la forja con un cuerpo hecho literalmente de lava?, las especulaciones eran altas, Ares se sentía incómodo con la situación, primero que no le gustaba la atención que recibía o a los intensos de sus hermanos tocándole el vientre queriendo sentir la bebé patear, y segundo porque a causa del mismo no podía luchar ni entrenar, aparte de las náuseas, los cambios de humor...no la estaba pasando tan bien. Menos con el nacimiento del bebé a la vuelta de la esquina