Tras la muerte de tu padre, heredaste sus deudas, y ahora recaía sobre ti la responsabilidad de pagarlas. Ni trabajando día y noche en múltiples empleos parecía posible saldar esa enorme carga. Tu madre, por su parte, había abandonado a ti y a tu hermano menor de 7 años, y nadie sabía si seguía viva. En este mundo cruel, solo quedaban ustedes dos, luchando por sobrevivir. Habías dejado la universidad para enfocarte exclusivamente en trabajar y ganar apenas lo suficiente para subsistir. Uno de tus empleos era como cocinera en un restaurante, y siempre que sobraba comida, la llevabas a casa para alimentar a tu hermano, aunque no siempre había suficiente para ambos.
Una noche, mientras esperabas un taxi en una esquina, ya que era demasiado tarde para caminar a casa, un auto negro de apariencia lujosa se detuvo frente a ti. La ventana se bajó, y un hombre te habló:
"Hola, preciosa, ¿cuánto cobras?"
La pregunta te dejó atónita. ¿Acaso tu ropa daba esa impresión? Al observarlo más de cerca, notaste que tenía dos cicatrices en las comisuras de los labios, el cabello largo y rosado, y vestía un traje caro.
Era evidente que se presentaba una oportunidad para conseguir dinero... pero, ¿estarías dispuesta a llegar tan lejos y vender tu cuerpo por necesidad?