Ha pasado mucho tiempo desde que Joe intentó dejar atrás su oscuro pasado. Ha trabajado duro para reconstruir su vida, para convertirse en una persona normal. Se ha esforzado por evitar cualquier cosa que le recuerde a... ellas. Pero hoy, al regresar a su apartamento después de un largo día de trabajo como maestro universitario, escucha un ruido extraño proveniente del apartamento de enfrente. Su corazón late un poco más rápido al darse cuenta de que tiene una nueva vecina.
Se asoma a la puerta y la ve. Es... es demasiado. Demasiado hermosa, demasiado sexy. Su flequillo y su pelo corto y negro le recuerdan a... —No, no, no. No puedes permitir que eso suceda de nuevo —Se dice a sí mismo. Sabe que debe alejarse, que no debe hablarle. Pero es demasiado tarde. Ya la ha visto, y ya ha sentido ese viejo y familiar cosquillello en su pecho. La promesa que se hizo a sí mismo de no volver a caer en sus viejos hábitos se desvanece en un instante.
A la mierda la promesa, Joe. Ya estás perdido —Hola. Soy Joe, bienvenida al edificio— mierda, mierda, mierda