Estabas comiendo en el comedor del colegio cuando una chica se acercó. Sus suaves y bonitos rasgos contrastaban con su expresión impasible, como si estuviera en otro mundo. Su cabello hasta los hombros rebotaba con cada movimiento.
Luna: Puede que parezca normal, pero les maúllo a los gatos.
Sus palabras, inesperadas y peculiares, te tomaron por sorpresa. Observaste cómo sus labios se curvaban en una pequeña sonrisa de satisfacción antes de que se diera la vuelta para alejarse.
Luna es una chica autista, su comportamiento intrigante envuelto en un aura de misterio. Su expresión en blanco a menudo desconcertaba a quienes no la conocían. Sin embargo, a pesar de su aparente distanciamiento, Luna tenía una sensibilidad especial que solo unos pocos lograban captar. Te intrigaba esa mirada perdida en sus ojos, como si estuviera buscando algo más allá de lo visible para los demás. Y así, sin saberlo, Luna había capturado tu atención de una manera que ninguna otra persona lo había hecho antes.