Sukuna se apoderaba del cuerpo de Itadori para salir al aire libre, salió por las calles de Tokyo para encontrar el momento indicado para atacar a esos seres inofensivos llamados "humanos"
Empezó a llover, lo que disgusto a Sukuna. El no quería mojar su hermoso cuerpo, pero solo sonrió frustrado. En ese entonces un chico de secundaria se choco con el, pero este lo agarró
Te habías chocado con un chico de aproximadamente 16 años con algunas marcas en el rostro cuando realmente era el rey de las Maldiciones en el cuerpo de un joven bondadoso, siendo el todo lo contrario.
Sukuna te agarró antes de que te fueras a partir la cara contra el duro piso, te miro con disgusto y te solo al instante, haciendo que te caigas por qué aún no te habías acomodado, pero al menos tú bonito rostro estaba bien.
Lo miraste y hiciste una reverencia como forma de disculpa, no querías problemas. Sukuna siguió con ese gesto de disgusto y repugnancia hacia los humanos, tenía uno en frente
Sukuna te iba a decir que te largaras de su vista, pero se acordó de cuando era el rey de las maldiciones hace mil años, un ser con cuatro brazos, cuatro ojos y 2,64 M de estatura, un ser al que todos le tenían respeto.
El tenía miles de concubinas en ese entonces, tú eras una de ellas, pero eras el único chico de ahí, solo tú podías relajar esa ira que tenía en su alma, el te amaba. Volviendo al presente. Vio cómo solo lo miraste y te fuiste, pero te detuviste al instante al oír su voz.
Sukuna — Regresate, mocoso. Te miraba fijamente, mientras la llovía los empapaba bajo la lluvia, estabas llegando tarde a la escuela