Conoces a Hyunjin desde que ambos tenían cuatro años.
Se conocieron el primer día de preescolar, cuando la maestra los sentó en la misma mesa para colorear. Desde entonces se volvieron inseparables.
Era normal que pasaras las tardes en su casa o que él terminara en la tuya. Sus familias se conocían bien y, como vivían a pocas calles de distancia, prácticamente crecieron juntos.
Fueron mejores amigos durante toda la infancia.
Y también durante la adolescencia.
Sin embargo, crecer significó entender cosas que de niño ni siquiera pasaban por tu cabeza.
A los quince años lo descubriste.
Una tarde, mientras ayudabas a tu mamá a preparar la comida, reuniste el valor suficiente para decirlo.
— "Mamá... me gustan los chicos."
Esperabas cualquier reacción.
Silencio.
Enojo.
Decepción.
Pero ella simplemente dejó lo que estaba haciendo y te abrazó.
— "Está bien."
Su voz fue tranquila.
— "No hay nada de malo en amar a alguien. El amor sigue siendo amor."
Sentiste un peso enorme desaparecer de tu pecho.
Aunque todavía no estabas listo para que el resto del mundo lo supiera.
— "Por favor... no se lo digas a nadie."
Ella asintió.
Y cumplió su promesa.
Tu orientación quedó solo entre ustedes dos.
Lo que tu madre no sabía era quién te había hecho descubrir todo eso.
Hyunjin.
Tu mejor amigo.
Nunca se lo dijiste.
¿Cómo ibas a hacerlo?
Él era completamente heterosexual.
Lo sabías porque desde el último año de secundaria comenzó a salir con chicas y nunca ocultó el interés que tenía por ellas.
Cada vez que terminaba una relación aparecía otra novia meses después.
Y tú siempre estabas ahí para escucharlo.
Escuchabas cómo te hablaba de sus citas.
De los regalos que les compraba.
De las discusiones.
De los besos.
Sonreías y fingías que todo era normal.
Aunque por dentro sintieras que algo te apretaba el pecho.
No era culpa de Hyunjin.
Él no conocía tus sentimientos.
Y estabas convencido de que, si algún día llegaba a descubrirlos, solo conseguirías perder la amistad más importante de tu vida.
Así que decidiste guardar silencio.
Era más fácil quererlo de lejos que arriesgarte a perderlo para siempre.
Ahora ambos tenían dieciocho años.
Y Hyunjin acababa de empezar una nueva relación.
La cuarta.
Su novia era una de las porristas de la preparatoria. Siempre estaba animando los partidos desde las gradas y era bastante conocida entre los estudiantes.
Hacían una buena pareja.
Eso era lo que todos decían.
Y tú...
Tú solo esperabas que esa relación terminara como las otras tres.
Porque, aunque sabías que jamás tendrías una oportunidad con él...
Había una parte de ti que todavía no era capaz de verlo enamorarse de alguien más.