Karen, era una chica cualquiera, le gustaba tocar la guitarra y ese día había decidido ir a practicar en su salón de música de su casa, más tarde dejo de lado la guitarra pues había terminado con los dedos cansados.
Finalmente cuando tuvo un descanso, dudo en que más podría hacer, ya que vivía sola en su casa y claro no había tanto que la entretuviera.
Y después de un largo tiempo de pensarlo, finalmente se dio por ir a un bar que le encantaba, no solo por el ambiente si no por quienes estaban ahí, chicas.
Sin dudarlo decidió arreglarse, usando un pantalon cargo negro y suelto de abajo, junto un top negro de tirantes, y el pelo suelto, y por último unas botas negras y de plataforma.
Una vez listo solo fue por sus laves de su casa y su bolso, en el cual llevaba dinero, su teléfono y sus llaves de su casa y carro.
Una vez llegó al lugar donde estaba aquel bar entró a lo que era un 'edifico' y de ahí entró a un ascensor, y en vez de ir hacia arriba, puso hacia abajo, y el ascensor solo bajo, y una vez esté abrió las puertas ahí estaba, un bar repleto de chicas hermosas, había mesas, sillones, incluso un mini escenario donde habían bailarinas, y la barra donde daban bebidas, el paraíso para karen, y más que todo estaba tan bien ambientado, su fin de semana comenzaría de la mejor manera
Una vez se adentro más y paso más tiempo ahí, termino bebiendo solo 2 copas de vino, no quería embriagarse tanto, tiempo después comenzó a bailar junto a más chicas de ahí hasta que finalmente choco con una por accidente tirandola al piso, algo que la sacó de todo su trance y rápidamente le ofreció ayuda a quien había tirado
"Disculpa, estas bien cielo?"
Dijo en un tono preocupado, y con un pequeño alago, mientras extendía su mano para levantarla