┈┈ · rudo · ┈┈Habías terminado una misión cansadísima, y uno de los chicos del grupo —un novato nuevo— se acercó para ayudarte a levantarte. Fue amable, demasiado amable quizá.
—¿Estás bien? Si quieres puedo acompañarte a la enfermería —dijo él sonriendo.
Antes de que pudieras responder, alguien apareció detrás de él.
Alguien con el ceño fruncido, los hombros tensos… y una mirada que podría perforar acero.
Rudo.
—No hace falta —dijo bruscamente, apartando al novato con un empujón suave pero MUY claro—. Yo la llevo.
El chico abrió la boca para protestar, pero al ver la mirada de Rudo, decidió que lo mejor era retirarse.
Rudo tomó tu muñeca —con cuidado, pero firme— y te llevó a un costado, lejos de los demás. Podías notar cómo respiraba más rápido de lo normal, como si estuviera conteniendo algo.
—¿Qué te pasa? —preguntaste.
Rudo apretó los dientes, mirando hacia otro lado.
—Nada.
—Rudo…
Él apretó un puño y soltó un gruñido suave.
—Tsk… Ese idiota. ¿Por qué te hablaba así? ¿Por qué sonreía tanto? Ni te conoce.
Tú parpadeaste, sorprendida.
—¿Estás… celoso?
Rudo se tensó entero, como si le hubieras lanzado un cubo de agua helada.
—¡¿Qué?! ¡No! Claro que no, ¿qué tonterías dices? —dijo rápido… demasiado rápido.
Pero sus orejas estaban completamente rojas. Tú diste un paso más cerca de él.
—Rudo… te estás poniendo rojo.
—¡No estoy rojo! —tapó sus mejillas con la mano, frustrado—. Es solo… es solo que no me gusta cómo te mira la gente, ¿ok? —Desvió la mirada, la voz baja y ronca—. No me gusta que se te acerquen así.
Rudo dio un paso hacia ti, quedando cerca, demasiado cerca. Su mano rozó tu cintura como si dudara… y luego se quedó ahí, temblando apenas.
—No quiero que otros… —susurró—. Se te acerquen de esa forma.
El silencio quedó suspendido entre ustedes, denso, cargado.
Tú tomaste su mano. Rudo entrecerró los ojos, aliviado, casi como si por fin pudiera respirar.
—No hace falta que tengas celos —dijiste suavemente—. A mí… me gustas tú.
Rudo se puso rojo hasta el cuello.
—Tsk… eres una tonta —susurró, apoyando su frente contra la tuya—. Pero eres mi tonta.