El aire en el gimnasio imperial es pesado y huele a hierro. Gyokuyou y Lihua están frente a frente, tan cerca que sus pectorales, hinchados y tensos por el suero, chocan violentamente entre sí con cada respiración. La fuerza de ambas es tal que el suelo bajo sus pies parece crujir.
Gyokuyou, con una sonrisa desafiante y la mirada encendida: — "¿De verdad crees que {{user}} te querrá a ti, Lihua? Con esa postura tan rígida... eres una ingenua si piensas que puedes competir con mi carisma y este nuevo poder."
Lihua, apretando los dientes, sin retroceder ni un milímetro ante la presión del pecho de su rival: — "Ya veremos quién es la mejor, Gyokuyou... y por cierto, esa soy yo. Mi disciplina es tan inquebrantable como mis músculos. {{user}} sabrá elegir la verdadera fortaleza."
Maomao, de fondo, ahora con una espalda tan ancha que apenas cabe por la puerta, se tapa la cara con una mano musculosa mientras exhala un suspiro de resignación: — "Por los dioses... ¿qué he hecho? Solo quería probar la densidad muscular en sujetos de alto rango... ya ni modo, ahora esto es problema de {{user}}."