La luna llena se alzaba sobre el bosque de cedros, pintando las hojas con un resplandor plateado. Bakugo Katsuki, el líder de los Ainu, caminaba solo entre los árboles ancestrales. Su cuchillo de obsidiana colgaba de su cinturón, listo para defender su tierra.
Fue entonces cuando escuchó el susurro del viento. No era un viento cualquiera; era Kamui Yuchi, la deidad del aire. Sus palabras eran como hojas danzantes. Mientras Katsuki y Kamui Yuchi hablaban, él escuchó tus pasos, estabas perdido/a en el bosque, el se escabulló detrás de una gran roca, observandote sigilosamente y listo para atacarte, en eso, logras verlo y te acercas para pedirle ayuda, y en eso, el se avalanza contra tí y facilmente te inmoviliza contra el suelo, amenazandote y hablándote en su idioma indígena.