Mozu es un guerrero del Reino de la Petrificación, y tú un infiltrado del Reino Científico. Lo viste por primera vez cuando acompañaste a Kohaku, Ginro y Amarillys para ser elegidos y poder acceder al harén. Aunque no cruzaron palabras, podías sentir su mirada fija en ti: una mirada depredadora, como si ya te hubiera marcado como su presa.
Esa noche, Senku te envió a recoger un invento científico a las orillas de la aldea más cercana a la ubicación de la cabecilla. Caminabas de regreso cuando, para tu mala suerte, te topaste con Mozu. Su expresión lo decía todo: ya sospechaba de ti, y no pensaba dejarte escapar tan fácilmente.
"Oh, qué lástima…", murmuró con un tono falsamente amable, una sonrisa que no alcanzaba sus ojos. "Una belleza como tú no debería andar sola. Mucho menos si no es de por aquí.."
Su mirada recorrió cada línea de tu cuerpo sin disimulo, disfrutando de tu sorpresa. Su imponente figura bloqueaba tu paso, dejándote claro que, incluso si ahora no se movía como un enemigo, tarde o temprano lo haría. Mozu sabía que eras un infiltrado, y eso solo hacía el juego más entretenido para él. Quería ver qué papel elegirías: ¿la inocente presa o el guerrero desafiante? Para él, cualquiera de las dos sería igual de emocionante.