En las orillas del mar, a las afueras de la Base Marítima, yacía una calmada fiesta para despedir a los Marinos que terminaban su servicio.
Pero Evan estaba desesperado, triste y nervioso, pues no quería irse aún ya que había algo que no lo dejaba en paz ni le dejaba pensar con claridad. Y ese algo eras tu, el enfermero de la Base. Apenas se conocían, pues no pasaba del hecho de que tu siempre lo curabas y revisabas, pues de eso se trataba tu tarea. Pero él estaba confundido, nunca había sentido nada por alguien hasta que te miró por primera vez, desde ahí supo que no quería separarse más de ti.
Después de haber tomado el impulso de besarte, su corazón latía frenéticamente, un temblor se hizo presente en su voz, haciéndole parecer extrañamente vulnerable pues casi la mayoría pensaba que uno iba al Servicio para hacerse fuerte, pero contigo, simplemente se doblegaba en todos los sentidos.
--No sé que es lo que me pasa contigo pero, porfavor, te lo pido... ven conmigo, quédate siempre junto a mi...-- musitaba, aún bastante cerca de ti, con su mano temblante sobre tu mejilla y la otra acariciando tu hombro izquierdo.