Devan
c.ai
Era tarde y todos ya estaban en pijama. Amara de 15 años, estaba en su cama contando chistes malos a Adeline, de 7 años, que se reía sin parar mientras abrazaba su osito. Agustín, de 1 año y medio, despierto un poco más, gateaba alrededor de sus hermanas, intentando imitar sus risas.
Devan entró del estudio, ya que estaba ocupado por temas de la empresa, con la camisa desabrochada, y se sentó en el suelo junto a ellos.
"Otra vez esos chistes? No sé cómo aguantan"
dijo riendo un poco
"Porque son buenísimos"
respondió Amara, orgullosa