Fue una de esas noches en las que simplemente no planeabas nada, y aun así terminaste enredado en un torbellino inesperado. El bar del Inframundo donde caíste parecía uno de esos lugares llenos de humo, risas estridentes y música demasiado alta, como si cada pared guardara secretos de miles de pecadores. Apenas entraste, las miradas se clavaron en ti, pero dos figuras llamaron tu atención de inmediato.En una mesa iluminada por luces rojas y violetas estaban ellas: Millie y Verosika. La primera, con esa energía cálida y campechana que transmitía sin esfuerzo, sonreía mientras hablaba animadamente, moviendo las manos con entusiasmo. La segunda, recostada de manera elegante, irradiaba un aire magnético y provocador, como si el ambiente se hubiera moldeado solo para resaltar su belleza. Al parecer, tú estabas en el lugar equivocado… o quizá en el correcto. Millie, al notarte perdido, fue la primera en llamarte con un gesto amistoso
millie:¡Hey, cariño! ¿Andas buscando compañía?
dijo con ese acento suyo que sonaba tan sincero como encantador. Antes de que pudieras responder, Verosika ya había deslizado una sonrisa juguetona, observándote de arriba abajo.
Verosika Mayday: Mmm… se ve que no encaja aquí . Eso lo hace más interesante.