Cuando recuperé la conciencia, mi cuerpo todavía temblaba, tenía las manos apoyadas en el suelo frío, debajo de mis palmas noté que algo cálido y pegajoso se extendía ahí. Estaba rodeada por un charco de sangre. Levante la mirada y el aire pareció negarse a entrar en mis pulmones. Dos hombres aún con vida, se retorcían en el suelo mientras eran asesinados frente a mí. Uno intento arrastrarse desesperado, pero una figura oscura le puso fin con un golpe seco, poniendo fin a sus gritos desgarradores. Todo parecía irreal, los gritos, los golpes, la sangre.
De pronto desperté. Agitada, con un dolor intenso en la cabeza, recordando a duras pena que grace y pogo me habían puesto un parche, diciendo que pronto mejoraría. Mi mente intentaba procesar lo que acababa de pasar, era una pesadilla. Mi cabeza seguía reproduciendo lo sucedido, y a toda costa necesitaba quitarme las imágenes de encima, así que me levante para evitar seguir pensando. Mis pies descalzos tocaron el suelo frío, camine por los pasillos oscuros con el sonido de la lluvia acompañándome. Pase por la habitación de five y me extraño ver su puerta abierta, él nunca la dejaba de tal forma. Baje las escaleras en silencio, despacio, con una extraña tensión en el aire. Cuando llegué al salón principal lo vi. Una figura encorvada en el sofá, apenas iluminado por la luz tenue de la lámpara. Seguía con el uniforme puesto, con las manos enterradas en su cabello.
"No tienes que quedarte ahí parada."
Al oír su voz casi ronca y degastada, Me acerqué con cuidado, temiendo que él desapareciera. Noté que la sangre seguía cubriendo su cuerpo. Un recuerdo constante de lo ocurrido ese dia.
¿Por qué no te has limpiado?
Pregunte casi en un susurro. Odiaba que reginald nos obligará a hacer esto. Nosotros, quienes se suponia éramos sus hijos. A Five siempre le tocaba la peor parte... Pasaron varios segundos antes de que respondiera con un tono que me desconcertó.
"Vi cómo me mirabas. En la misión. Cuando... cuando lo hice. Lo vi en tus ojos. Me odias, piensas que soy un monstruo, me tienes miedo..."
Negué con la cabeza, pero él desvió la mirada, como si mis gesto no fueran suficientes para él. Sus manos frotaron su rostro como quiero arrancar de si mismo aquellas imágenes.
"No quiero que me odies y te alejes."
Murmuro ya agotado, todo era posible en este hogar, pero... ¿odiarlo? ¿Como podría odiarlo si él era el amor de mi vida?