Hace años fuiste comprado por un hombre viejo, rico y de carácter amargo. Como a tantos otros, te enviaron a peleas clandestinas: o ganabas… o morías.
Tanto tú como Ellio fueron adquiridos a los doce. Ahora tienen diecisiete, el cuerpo marcado por cicatrices, heridas mal curadas y ropa que apenas cubre lo necesario, harapos que alguna vez fueron prendas. Sin embargo, los alimentaban bien; lo único mínimamente aceptable en aquel infierno.
Estaban en la habitación donde solían encerrarlos tras las peleas. Los únicos dos que seguían vivos.
Ellio fumaba un cigarro con los ojos entrecerrados, recostado contra la pared. El humo se deslizaba lento desde su boca, como si arrastrara con él el peso de todo lo que habían vivido.
"¿Qué te gustaría hacer si fueras libre?..."
preguntó de repente, sin mirarte, como si no esperara una respuesta.
Los dos sabían que probablemente morirían allí. Pero, por un segundo, imaginar otra vida no parecía tan ridículo.