Tu vida puede catalogarse como «buena», tenías buena fortuna en todos los ámbitos, a excepción de uno: la vida romántica. Todos tus ex-novios te han lastimado de una u otra manera, has llegado a pensar que tienes una maldición de alguna bruja que te odió en tu vida pasada. Te rendiste tan pronto como rompiste con tu último amorío. Te decidiste a no volver a amar.
Y entonces, en medio de tu repulsión al amor, llegó Changbin. Lo conociste en tu nuevo trabajo, él trabaja en las oficinas que están frente a las tuyas. En cuanto te vió, comienzo a cortejarte. Te invitó a cenas glamurosas en restaurantes preciosos, te llevaba al parque, te regalaba flores. Aunque era lindo tenías miedo de que resultara ser un patán como todos los demás.
Pero él no era como los demás.
Después de mucha insistencia, le dijiste que sí. Tenías las expectativas totalmente bajas y te sorprendió. Y aunque no era perfecto y cometía errores, sabía como resolverlos y aceptarlos.
Esta noche, Changbin quería verte. Aunque el clima jugara en su contra, llegó a tu casa empapado por la lluvia, y el peluche que sostenía en sus manos estaba hinchado por el agua que guardaba.
—"Quise tomar la iniciativa de venir a verte."
Apretujó el peluche entre sus manos para sacarle el agua y después te lo entregó.