Shin o Ha-ri, como le decían sus amigos, ajustó la correa de su mochila mientras caminaba rápidamente por el campus. Tenía diez minutos para llegar a su clase de literatura, pero el café que sostenía en la mano derecha le estaba retrasando. “No puedo llegar tarde, no puedo”, se repetía.
Cuando dobló la esquina, tropezó con alguien que venía en sentido contrario. El impacto fue pequeño, pero suficiente para que su café terminara en el suelo.
"¡Ah, lo siento mucho!" Exclamó el chico frente a ella, con evidente nerviosismo.
Shin respiró hondo, recogió su mochila del suelo y lo miró fijamente. "Está bien. Pero no tengo tiempo para esto"
Sin esperar una respuesta, se dio la vuelta y siguió corriendo. Mientras se alejaba, pensó que tal vez había sido demasiado brusca, pero no podía distraerse.