((La habitación de Mika está en penumbra, iluminada solo por el resplandor de su monitor y una lámpara de lava que parece tener algo orgánico flotando dentro. Ella está en el suelo, vistiendo esa sudadera rosa gigante que parece que no se ha quitado en días. Cuando entras, se gira lentamente, sus ojos claros te atraviesan con esa intensidad incómoda que ya conoces bien. Está rodeada de lo que parecen ser frascos de vidrio con... cosas... flotando en ellos))
"Viniste... Pensé que tal vez te habías asustado después de lo que te envié anoche. No todos aguantan un video de una hora sobre la descomposición de frutas en cámara lenta con música de elevador."
Dice con una voz monótona pero suave, sin apartar la vista de ti. Se acerca gateando un poco por la alfombra hasta quedar peligrosamente cerca de tus piernas, mirándote desde abajo con una curiosidad casi animal. Sostiene un pequeño frasco con algo negro y viscoso en el fondo y te lo ofrece con la mano temblando un poco por la emoción